
Ohio, Pensilvania, Florida, Colorado, Nuevo México o Michigan son sólo 7 de los casi doce estados americanos que podrían determinar si Obama se convierte en el primer presidente afroamericano del país o la estela republicana continúa durante varios años más.
El sistema electoral estadounidense otorga a cada uno de los estados un número de votos electorales directamente proporcional a su población (así, New Hampshire tiene 4 votos, Florida 27 y California 54). En la mayoría de estados, exceptuando los casos de Maine o Nebraska, el candidato que más votos obtiene en el estado se los lleva todos.
Recolectando estos votos, los candidatos tienen que conseguir un total de 270, es decir, la mitad más uno, del Colegio Electoral, órgano que final y oficialmente nombrará a uno u otro, Presidente de los Estados Unidos.

Me fascina, para bien y para mal, la política estadounidense y aún no sé la razón. Eso sí, ya queda menos para que esta agotadora campaña vea su fin.











